Jugando a los barquitos

Jugando a los barquitos

En diciembre de 1914 se libró en las islas Maldivas una batalla naval entre las flotas británica y alemana. Ambos los dos bandos conocían el principio físico del que os voy a hablar hoy, y su implicación en la desviación de los disparos de larga distancia, y aplicaban los cálculos correspondientes a la latitud en la que se encontraban. Sin embargo, los cañonazos se alejaban mucho de acertar en el blanco. Ninguno de los dos mandos se percataba de que habían rebasado el Ecuador y estaban en el hemisferio sur, lo que condiciona el cálculo del tiro. Fue la flota germana la que se dio cuenta antes. También fue la flota germana la que ganó esa batalla. Hoy os voy a hablar del efecto Coriolis.

Jugando a los barquitos 1

Hacia finales de la Primera Guerra Mundial, el ejército nazi apuntaba con su artillería a París desde distancias que rondaban los 120 km. Un cruel capricho del destino es que de no ser por el paisano Gaspard Gustave Coriolis, ingeniero y matemático parisino del siglo XIX, sus disparos se habrían desviado muchísimo de sus objetivos reales. Hoy os voy a hablar de un fenómeno físico muy importante para la vida en nuestro planeta, que además nos deja curiosas anécdotas como las anteriores: el efecto de Coriolis.

Normalmente la exageración de un efecto ayuda a facilitar su percepción. Así pues, imaginémonos un tiovivo girando en sentido antihorario. Si lanzamos una pelota montados en el tiovivo, veremos como esta se curva hacia la derecha. Un observador situado al lado de la atracción, interpretará que la pelota traza una línea recta. Pero desde nuestro sistema de referencia apreciamos esa desviación de la pelota, apreciamos como toda nuestra realidad se desvía ciertamente. Podría daros ahora una extensa charla sobre las leyes de Newton y sus condiciones de aplicación, las fuerzas no inerciales… Pero no nos vamos a ir tanto por las ramas.

Gráfico que representa el caso del tiovivo.

Este fenómeno aparece siempre que tenemos un movimiento rotatorio de un sólido, y es aplicable, por tanto, a nuestro planeta en conjunto, aunque en una magnitud de un orden muy inferior a la del ejemplo. Pero cuando hablamos de efecto Coriolis, no hablamos únicamente de disparos de alta distancia desviados o casos exagerados en atracciones de feria, si no que estamos ante un principio que es de gran relevancia en la regulación térmica de nuestro planeta, puesto que provoca que las corrientes de aire se desvíen en sentidos contrarios en los hemisferios sur y norte (de esta forma las borrascas giran en sentido antihorario en el norte y horario en el sur). La importancia de esto radica en que la fuerza de Coriolis y el gradiente de presiones son adversos y por tanto provocan un régimen equilibrado de vientos que circunvalan zonas de bajas presiones. Algo parecido ocurre en lo que a oceanografía se refiere, pues también actúa en grandes corrientes de agua. Juega, como os digo, un rol muy destacable en nuestra climatología.

Borrasca en el hemisferio norte.

Borrasca en el hemisferio norte.

Seguramente, habrás oído alguna vez eso de que el agua de los lavabos gira en sentidos contrarios en los hemisferios norte y sur, hasta aparece en la famosa serie de dibujos animados de Los Simpson, y si buscas en Youtube encontrarás vídeos en los que se hacen demostraciones pseudocientíficas de los susodicho. Pues bien, lo cierto es que esto no es tan simple.

Hay que tener en cuenta que la intensidad de Coriolis es muchísimo menor que la propia gravedad, por lo que es totalmente despreciable para masas muy pequeñas, movimientos con trayectorias muy cortas…

En el capítulo ‘Bart contra Australia’.

En el capítulo Bart contra Australia.

Otto Tumlirz consiguió observar el efecto Coriolis en sumideros de agua en los hemisferios norte y sur, pero no lo hizo en el lavabo de su casa, si no que empleó tanques de unas características particulares, de casi dos metros de profundidad, que albergaban cerca de 1.100 litros de agua reposada durante horas. De esta forma sí pudo comprobar el efecto Coriolis. En el caso de los lavabos domésticos, el sentido de giro se ve alterado por muy diversos factores sin encontrarse el Coriolis entre ellos: fisionomía específica del lavabo, alineación del grifo con el hoyo… Queda desmentida pues la extendida leyenda urbana. Os insto a comprobarlo por vuestra propia cuenta, seguro que si probáis en varios retretes distintos de vuestro entorno, el sentido de giro no coincide en todos ellos.

Existen muchísimos más ejemplos de Coriolis, las trayectorias de los aviones sufren grandes desviaciones debido a este fenómeno, los péndulos sufren una desviación de su plano de oscilación (otro día os hablaré del péndulo de Foucault), los meandros de los ríos o los raíles de los trenes de desgastan más por el lado derecho en el hemisferio norte y en el izquierdo en el sur…

Apreciamos la ingente desviación de la trayectoria de un teórico vuelo Pekín-Ezeiza.

Apreciamos la ingente desviación de la trayectoria de un teórico vuelo Pekín-Ezeiza.

Espero que os haya gustado mi aportación de hoy. Y eso, ya veis que en este mundo ya no se puede fiar uno ni de la mismísima Lisa Simpson. Nos vemos la semana que viene.